Mostrando entradas con la etiqueta innovación educativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta innovación educativa. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de marzo de 2009

Digitalización

Se ha hablado ya mucho sobre el uso de las TIC en educación, y el debate para mí no existe. Lo que sí sigue existiendo es la diferencia existente entre el discurso y la práctica, de tal manera que ese pensamiento ideal en el que todos estamos de acuerdo nos lleva a prácticas diferentes. Es decir, "que sí, que las TIC están muy bien, que podemos hacer un montón de cosas, que el alumno interactúa de tal forma que puede crear conocimiento...". Varias perspectivas pueden afirmar que así es y sin embargo ejemplificarlo en la práctica de maneras muy diferentes.
Bajo mi visión hay varios ejemplos clave, el primero referido a la pizarra digital, sobre la que ya he hecho referencia en una entrada anterior. Sin discutir las capacidades de la herramienta en sí, el uso (o el gran desuso) deja mucho que desear. Y la forma en la que se emplea es diversa. Algunos optan por trasladar fichas sin más. Otros buscan actividades en cualquier repositorio, y la colocan sin tener en cuenta el contexto, y donde los alumnos siguen siendo sujetos pasivos receptores de información. No dudo tampoco de buenas prácticas con la pizarra, al igual que tampoco dudo de buenas prácticas con el libro de texto, pues al final el debate no debería ser si libro sí o libro no, y pizarra sí o pizarra no.
Otro ejemplo muy claro suele ser el software usado en las aulas. Por alguna razón jclic está en todos los centros que he visitado. Y siempre me he asombrado de ver horas asignadas en el aula de informática para resolver actividades de jclic, en donde el papel del profesor era de vigilante. Los niños acudían felices al aula de informática, "les motivaba mucho", pero curiosamente a todos los niños que conocí les motivaban muchas otras cosas; salir del aula, y nunca salían; elaborar proyectos, y nunca elaboraban... después de ver un montón de actividades jclic, no llegué a comprender el éxito del programa, desde el punto de vista del aprendizaje. Prácticas que serían vistas de otra forma de no estar frente a un ordenador. Nunca vi a un niño hacer un proyecto con jclic, sólo resolverlo. De alguna manera, me parece una prolongación del libro y las actividades tipo que suelen aparecer en los mismos. Tampoco dudo de buenas prácticas con jclic, ahora bien, no las he visto.
Aquí hay algo clave que es la digitalización, es decir, expresar datos de forma digital, sin que para ello haya una profunda reflexión. Así tomamos los ejercicios del libro, los pasamos a un proyecto jclic, y ya hemos mejorado la práctica docente. Si además pongo esas actividades en la pizarra, me convierto en lo más. Y ahora empieza el debate con los libros digitales.
Y ... ¿qué importa el formato si siguen siendo lo mismo?

martes, 13 de enero de 2009

En Galicia somos la repera

Que tiemble el mundo entero... el motivo, Galicia es la primera comunidad autónoma que tiene pizarras digitales en todos los centros públicos de enseñanza obligatoria. Toma!
La noticia no tiene nada de malo, en condiciones normales diría "chachi" y a otra cosa. El problema es la publicidad y cómo se maneja la cuestión. Se ha creado la idea (o se ha intentado) de que esto repercutirá positivamente en educación. No importa si luego se aparcan en un aula cualquiera, o si simplemente se van a trasladar los libros de texto a las mismas, lo importante es que las tenemos, como definiendo una ecuación matemática: "La inversión realizada en la compra de aparatos (en este caso PDI) por la administración educativa es directamente proporcional a la calidad de la enseñanza y al buen uso de las TIC en el aula." El modo de uso de los aparatos, no importa. Sí que os hemos ganado, resto de comunidades autónomas. Y que siga temblando el resto de comunidades porque me han comentado que el presi en persona y la conselleira aparecerán mañana para decir que tenemos el mayor número de sillas por aula en nuestros centros educativos, superando la media mundial, y suponiendo una mejora significativa de la comodidad de nuestros alumnos que podrán tirarse en horizontal.
Del mismo modo, yo mañana me pasaré por una librería, compraré millones y millones de libros y esa inversión me hará un cultivado de la vida, aunque no lea ni el primero. Vamos, que esto es un disparate.
También tengo la sensación de que la prensa (ej. La Voz de Galicia) no necesita ser profesional, por la noble profesión que supone (no como la nuestra). Sólo así me explico que los medios no reparen en estos aspectos. Sí, luego cada diario mete una crítica de algún personaje, como el País, para crear un debate ya antiguo. Debería ser obligatorio para un comunicador elaborar una noticia que informe, y no adoctrine. Si el periodismo se limita a redactar hechos sin conocerlos de primera mano... no digo más.
Y tampoco se menciona una cuestión principal, que es que la admistración educativa gallega, el propio presi de la xunta y más todavía la conselleira, se han convertido en la imagen de una marca comercial... eso sí, para el bien de la escuela pública.
Adjunto el vídeo de la TVG, por eso de difundir la buena nueva buena.


agalega.info - Videos das noticias dos informativos da TVG

miércoles, 7 de enero de 2009

Javert, a la caza del pedagogo

El mundo educativo es una selva, y los animales (literalmente en ocasiones) que allí habitan luchan por su supervivencia y su supremacía sobre los demás. Las diferentes clases de simios viven en guerra particular (que nadie ajeno se me meta), intentando aplicar una eugenesia que nos lleve a la perfecta figura educadora.
Estoy cansado de ver esa guerra, en la que uno aprecia cómo lo realmente importante queda a un lado, prevaleciendo el asunto puramente ideológico, y en la mayoría de los casos político. Así el asunto es la guerra en sí, y no el motivo que la originó. El conflicto es un buen sistema de alimentación, pero en esta guerra ya no existe, sólo se defienden intereses particulares.
Hablo a raíz de la actual imagen que se muestra del pedagogo. Para ello nos servimos de modelos (supongo), y no de su función en sí mismo. Alguién dirá; No importa lo que el pegagogo es en teoría, importa lo que realmente es y hace. ¿Podemos hacer la misma reflexión hacia los profesores?
Me preocupa mucho la búsqueda de responsables de los males educativos. Me duele ver esa mirada (vivida en primera persona) de superioridad hacia los otros niveles educativos, que tan bien mostraba Francesco Tonucci en uno de sus dibujos.
Hay otra cosa de la que estoy cansado, el desprecio del profesorado hacia el pedagogo. Existe gran ignorancia sobre esta figura y es suficiente leer el panfleto antipedagógico pdarse cuenta de ello. Cito este panfleto porque ha sido fuente de inspiración para maestros (no para todos), les ha servido de respaldo, y para disparar balones fuera. Lástima que esa mentalidad crítica no se aplique cuando una obra responde a nuestros intereses, pues sólo así me explico que muchos docentes puedan tener una imagen positiva de la misma a pesar de tener gran cantidad de barbaridades y demostrar desconocimiento de muchos conceptos relacionados con educación.
Igual que la innovación educativa se ha convertido en una herramienta de autobombo, tapando el objetivo principal de la enseñanza, ha brotado también el polo opuesto, que consiste en rechazar todo lo relacionado con innovación educativa (la real), y con la pedagogía en el sentido estricto , ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza. Es decir, no me sirve que me vendan el cartel de innovar como señal de buena educación, pero tampoco me sirve que me digan lo de para enseñar sólo es necesario conocer la materia, decir esto significa no tener mucha idea del tema, creo yo.
Existe un problema muy grande; en este panorama se puedan situar corrientes de pensamiento acompañadas de un movimiento político. No tendría sentido situar a un partido político en un bando o en otro, pero está ocurriendo... tiempo al tiempo.
Espero que todas esas críticas a ciegas hacia el pedagogo (sin yo querer defenderlo demasiado) cambien un poco de dirección.
Y por supuesto, hay que mirarse más al espejo. Es sencillo culpar a otro, y más fácil.