miércoles, 7 de enero de 2009

Javert, a la caza del pedagogo

El mundo educativo es una selva, y los animales (literalmente en ocasiones) que allí habitan luchan por su supervivencia y su supremacía sobre los demás. Las diferentes clases de simios viven en guerra particular (que nadie ajeno se me meta), intentando aplicar una eugenesia que nos lleve a la perfecta figura educadora.
Estoy cansado de ver esa guerra, en la que uno aprecia cómo lo realmente importante queda a un lado, prevaleciendo el asunto puramente ideológico, y en la mayoría de los casos político. Así el asunto es la guerra en sí, y no el motivo que la originó. El conflicto es un buen sistema de alimentación, pero en esta guerra ya no existe, sólo se defienden intereses particulares.
Hablo a raíz de la actual imagen que se muestra del pedagogo. Para ello nos servimos de modelos (supongo), y no de su función en sí mismo. Alguién dirá; No importa lo que el pegagogo es en teoría, importa lo que realmente es y hace. ¿Podemos hacer la misma reflexión hacia los profesores?
Me preocupa mucho la búsqueda de responsables de los males educativos. Me duele ver esa mirada (vivida en primera persona) de superioridad hacia los otros niveles educativos, que tan bien mostraba Francesco Tonucci en uno de sus dibujos.
Hay otra cosa de la que estoy cansado, el desprecio del profesorado hacia el pedagogo. Existe gran ignorancia sobre esta figura y es suficiente leer el panfleto antipedagógico pdarse cuenta de ello. Cito este panfleto porque ha sido fuente de inspiración para maestros (no para todos), les ha servido de respaldo, y para disparar balones fuera. Lástima que esa mentalidad crítica no se aplique cuando una obra responde a nuestros intereses, pues sólo así me explico que muchos docentes puedan tener una imagen positiva de la misma a pesar de tener gran cantidad de barbaridades y demostrar desconocimiento de muchos conceptos relacionados con educación.
Igual que la innovación educativa se ha convertido en una herramienta de autobombo, tapando el objetivo principal de la enseñanza, ha brotado también el polo opuesto, que consiste en rechazar todo lo relacionado con innovación educativa (la real), y con la pedagogía en el sentido estricto , ciencia que se ocupa de la educación y la enseñanza. Es decir, no me sirve que me vendan el cartel de innovar como señal de buena educación, pero tampoco me sirve que me digan lo de para enseñar sólo es necesario conocer la materia, decir esto significa no tener mucha idea del tema, creo yo.
Existe un problema muy grande; en este panorama se puedan situar corrientes de pensamiento acompañadas de un movimiento político. No tendría sentido situar a un partido político en un bando o en otro, pero está ocurriendo... tiempo al tiempo.
Espero que todas esas críticas a ciegas hacia el pedagogo (sin yo querer defenderlo demasiado) cambien un poco de dirección.
Y por supuesto, hay que mirarse más al espejo. Es sencillo culpar a otro, y más fácil.